Empezar a bailar danza irlandesa

Muchos y muchas nos enamoramos de la danza irlandesa después de ver Riverdance, en mi caso particular, desde 1998, cuando vi por primera vez a Jean Butler y a Colin Dunne, haciendo ese bellísimo dueto, largos desplazamientos y zapateando unas complejas figuras rítmicas en el escenario.

Mi primera pregunta fué ¿alguien podría enseñarme? Hace 10 años era impensable en mi país, Colombia. Hoy, es posible gracias a que el conocimiento ha llegado, movido por la pasión y el entusiasmo. Ahora bien, tengo las ganas, ¿qué paso sigue? 1). Conseguir el calzado adecuado Un calzado adecuado para bailar, te proporcionará dos condiciones de entrada:

  • Reduces la posibilidad de lesionarte

  • Aceleras tu proceso de aprendizaje

Un par de tenis/sneakers para hacer deporte, te pueden servir mientras consigues los zapatos ideales para bailar. Si puedes conseguir jigshoes y ghillies para educar tu cuerpo desde ya, ¡mucho mejor!

2). Asesorarte de un experto Un maestro que se haya dedicado una gran cantidad de tiempo a la pedagogía en danza irlandesa puede resolver preguntas técnicas sobre cómo funciona tu cuerpo durante y después de la práctica y cómo debes incrementar tu ritmo de trabajo. Recuerda que entre más experiencia tenga tu asesor en pedagogía y performance (desempeño en el escenario), será mucho mejor tu proceso de aprendizaje para proteger tu cuerpo y aprender la técnica correctamente desde el principio. Si tienes un maestro experimentado y paciente en tu país, ¡aprovéchalo! la enseñanza autodidacta puede ser significativamente más lenta que contar con la asesoría de un maestro que entienda de pedagogía según la edad de los estudiantes y sus condiciones físicas. 3). Desarrollar una rutina saludable

La inquietud de la danza puede surgir desde tu infancia o después. Cuando sea que ocurra, tienes derecho a hacerlo, pero ten en cuenta las condiciones de tu cuerpo en el momento de empezar. En mi caso, la inquietud surgió desde mis 12 años de edad, pero animé a hacerlo a los 28 años, animada por un maestro, en ese entonces bailarín en la compañía irlandesa Celtic Legends. Con 30 kilos de sobre peso y una gran carga de complejos, me propuse a hacer mi mejor esfuerzo, aunque nunca había bailado NADA antes. Me conformaba en un principio con bailar solo 1 hora y media por semana, como si fuera una gran proeza ( y lo fue, para alguien que ha trabajado en labores sedentarias casi toda su vida ). Con el tiempo y teniendo la experiencia de tomar clases con varios maestros, me di cuenta de que si quería hacer progresos, necesitaba estudiar mucho más. Para empezar, tres prácticas a la semana era un buen número. La actividad física acelera el metabolismo, pero los días de por medio me dieron suficiente tiempo para que me desacostumbrado cuerpo descansara, recuperara fuerzas y se preparara para la siguiente práctica. Las personas que son más activas pueden desarrollar la danza irlandesa con más fácilidad, aunque no es una regla absoluta. Trotar, hacer hathayoga, ballet o pilates, puede proporcionar habilidades (resistencia, enlongación y fuerza del vientre y espalda) que facilitan la práctica de esta danza. Así mismo, es buen momento para hacer de la alimentación una aliada fundamental. En mi caso, siempre he sido una mujer corpulenta, pero sé que para mejorar en la danza, mi cuerpo me pide menos peso para ganar velocidad, lograr la postura elegante y fuerte que una buena interpretación requiere.

No hay que comer menos, hay que comer mejor. Grandes cantidades de agua distribuidas durante el día, facilita la digestión y procesamiento de los alimentos lejos de las comidas y durante el ejercicio. Evitar toda clase de carbohidratos como pan, galletas, arroz, postres y comida enlatada o empaquetada es ideal, si lo que urge es perder peso y reemplazarlo por frutas adecuadas con las necesidades de nuestro cuerpo. Yo perdí 10 kilos en mes y medio al reemplazar la mediamañana y media tarde habitual (jugo con azúcar) por frutas locales no dulces, como melón y patilla o infusiones de manzanilla, frutos rojos y hierbabuena. Para saber qué alimentos te convienen más, consulta con tu médico, ya sea bioenergético o nutricionista halópata (tradicional) para que te dé un programa adecuado a la rutina física que estás implementando. 4). Si te vas a comparar con tus compañeros, tómalo como un ejercicio de crecimiento ¡no te castigues! Cada cuerpo es diferente y las condiciones de cada quién también. No te desesperes porque no agarras un paso como tu compañera de al lado que lleva bailando ballet desde los 4 años. La trayectoria de un bailarín profesional ¡no es fácil de alcanzar! Tu tienes un proceso distinto que empezaste porque te encanta la danza y tienes todo el derecho de disfrutarla y a darle el tiempo necesario que tu cuerpo necesita. Recuerda que siempre se puede mejorar y que ello ocurre en la medida en que exijas gradualmente a tu cuerpo, aumentando horas y días de estudio de acuerdo con tu calendario. Espero que este blog sea de utilidad en el momento que decidas empezar a aprender danza irlandesa en el lugar que te encuentres.

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